jueves, julio 10, 2008

Salicio y Nemoroso

Pues esto es que estamos Fujimori y yo sentados en la parte de atrás de la casa con la mirada perdida en el horizonte, él fumando un porro y yo no.

—¿Tú crees que Ariadna sabrá mi nombre? —le digo yo.

—Pues no lo sé —dice él.

Y da igual que no estemos mirando al horizonte sino a la pared del jardín y que lo que yo le diga a lo mejor no sea eso, porque el día se acaba sin prisa y la vida, por momentos, se va pareciendo a una égloga. Entonces los dos nos quedamos callados un buen rato, hasta que a Fujimori se le escapa un ruido del cuerpo, una especie de ¡Ahh! con silenciador, como si estuviese jugando un partido de tenis en su cabeza o sentado en la taza del water.

Y lo que yo comprendo ahí sentado es que no todo el tiempo tiene la misma densidad y que hay segundos que para salir de tu cuerpo requieren mayor esfuerzo que otros.

3 comentarios:

wella dijo...

Ascolta, q estava jo preguntant-me: eixes bajoques no seran del terreno, no???? Molaria q ara, a banda de dur el chándal, et dedicares a l'hort.

Tonses sí que guanyaves el Puli, moreno!

PD: No et preguntes si Ariadna sap el teu nom. Pregunta't si tu saps el d'ella.

El maligno dijo...

No heu pensat mai que Aznar pronunciat en el dialecte de Bush se pronuncia Ansar? Pràcticament igual que "answer"...

Aznar es la respuesta.

senilDion dijo...

És que un dia vaig fer bajoques farcides. Està molt bé això de cuinar plats que els altres no han vist en la vida, perquè si t'ix mal dius que és així i s'ho creuen. Respecte a l'altre tema, crec que ho consultaré amb Aznar, que diu El Maligno.

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