martes, julio 29, 2008

La invisibilidad y su tipología



En lo que a la transparencia se refiere, existe una diferencia sustancial entre la invisibilidad por causa ajena y la invisibilidad motu proprio. Vamos, que no es lo mismo ser invisible sin querer que ser invisible porque te sale de los huevos. Ser invisible sin querer es una putada, porque el teléfono no suena, la chica ni te mira y te tumban antes de darte la opción de ir a la entrevista de trabajo. Ser invisible porque te sale de los huevos está de puta madre, especialmente si consigues llegar a desarrollar la capacidad para controlar el mecanismo de la invisibilidad a tu antojo.

A mí me gustaría ser invisible porque me saliese de los huevos y conseguir llegar a desarrollar la capacidad para controlar el mecanismo de la invisibilidad a mi antojo. Por ejemplo: estás en el trabajo y llega el típico que viene a dar por culo. Entonces, tú te quedas quieto, muy quieto, cuentas hasta cien en chino, eyaculas hacia dentro y, como te olvidas de ti, los demás no te ven tampoco. Te has hecho invisible y el típico que viene a dar por culo, aunque estés no te ve y se va a darle por culo a otro.

Otras veces me gustaría ser invisible sólo por serlo, por el mero placer de olvidarme de mí o de quitarle a los segundos mi cuerpo para que lo atraviesen a su antojo. Entonces, te dan igual los telediarios y los tipos de interés y la marea roja y Carla Bruni. Te dan igual, incluso, el teléfono y la chica y la jodida entrevista de trabajo.

martes, julio 22, 2008

Lo que es el deporte


Llevo unos días sin escribir porque ando muy liado. Me estoy entrenado para americano. Por si algún día, cuando me haga de otra manera, puedo ser americano. En el trabajo hemos hecho un equipo de Debate. Hoy lo pasemo mu bien y asín y hemos estado hablando de lo que es deporte y lo que no.

—El golf —ha dicho una— no es deporte.
—¿Cómo que no? —ha dicho otro—. Sí es deporte.
—¿Cómo va a ser deporte si van andando y encima cuando terminan en un agujero les llevan en coche hasta el siguiente? —ha respondido ella.

Entonces el tío le ha dicho que deporte no es sólo lo que requiera ejercicio físico, sino que también cuenta el ejercicio mental, como por ejemplo en el ajedrez, que sí es deporte.

—¿Y entonces? ¿Los dardos? ¿El billar? ¿Son también deporte? —ha preguntado otro.
—Pues sí —ha dicho el tipo.
—No creo que nada que pueda ser practicado por alguien que esté gordo y borracho deba ser considerado deporte.
—Deporte es cualquier cosa que posea determinadas reglas y especificidades —ha dicho entonces El Listo.

En ese momento ha sido cuando yo, que hasta ese instante había permanecido callado, me he decidido a intervenir:

—¡Mentira! —he exclamado.
—Deporte —ha seguido El Listo—es cualquier actividad en la que haya competición…
—¡Mentira! —he dicho yo.
—Sí señor —ha dicho él—, competición y ciertas reglas y especificidades…
—¡Mentira! —le he cortado, anticipando el golpe de gracia— ¡y mierda gorda pa Usté!

Eso sí, el Usté en mayúscula y todo, que hay que cuidar las formas.

No se por qué, pero tengo el pálpito de que voy a ser un buen americano.

jueves, julio 10, 2008

Salicio y Nemoroso

Pues esto es que estamos Fujimori y yo sentados en la parte de atrás de la casa con la mirada perdida en el horizonte, él fumando un porro y yo no.

—¿Tú crees que Ariadna sabrá mi nombre? —le digo yo.

—Pues no lo sé —dice él.

Y da igual que no estemos mirando al horizonte sino a la pared del jardín y que lo que yo le diga a lo mejor no sea eso, porque el día se acaba sin prisa y la vida, por momentos, se va pareciendo a una égloga. Entonces los dos nos quedamos callados un buen rato, hasta que a Fujimori se le escapa un ruido del cuerpo, una especie de ¡Ahh! con silenciador, como si estuviese jugando un partido de tenis en su cabeza o sentado en la taza del water.

Y lo que yo comprendo ahí sentado es que no todo el tiempo tiene la misma densidad y que hay segundos que para salir de tu cuerpo requieren mayor esfuerzo que otros.

martes, julio 08, 2008

El sexo según Bud

Los budistas son unos señores que se llaman así porque adoran a un señor gordo sentado en la posición del loto que responde al nombre de Bud Spencer. Bud Spencer era muy grande y no es de extrañar que tenga tantos seguidores. Cualquiera que haya eyaculado alguna vez, sabe que los budistas tienen razón: cada vez que eyaculas hay algo que se te va. Es como un momento de extrema filantropía: una donación que tú haces a la humanidad. Un trocito de alma que sale de ti y ya no volverá. Yo estoy cien por cien de acuerdo: no hay que eyacular. No, al menos, así como así. Hay que eyacular cuando a uno le salga de los cojones.



Lo que pasa en verdad es que he estado unos días con Míchel, que ahora es mucho del sexo oriental y toda esa mierda y me ha estado explicando. Los orientales, a veces llamados chinos, abordan el sexo desde una epistemología que les permite prolongar el coito por un periodo indefinido de tiempo. Esto, que parece tan simple, supone un incremento exponencial en el goce experimentado por la mujer y también por el hombre. Para ello, disponen de toda una serie de técnicas de respiración y control del propio cuerpo que permiten demorar al máximo el momento de la eyaculación e incluso prescindir de ella.

Por lo visto, si uno hace todo esto puede llegar a tener múltiples orgasmos en todo el cuerpo sin necesidad de eyacular. Los expertos saben cómo hacer también para eyacular hacia adentro. De todas las técnicas que me ha explicado el Míchel, la que más me ha impresionado es la del sexo tántrico. Se trata de una técnica de prolongación del coito que requiere máxima concentración. Básicamente, hasta donde yo sé, lo que hay que hacer no difiere mucho de cualquier otra penetración, con la salvedad de que, para no eyacular, hay que estar atento a las emociones de la montaña rusa. Entonces, cuando se siente que el momento de clímax va a llegar inevitablemente, hay que cerrar los ojos, controlar la respiración siempre por la nariz y decir con voz firme: “¡TANTRAN TRÁN, que te he visto, Pepe!, ¡TANTRAN TRÁN, que te he visto, Juan! Entonces es lo que es el sexo tántrico y la eyaculación se contrae y uno puede seguir empujando.

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