Si quieres cambiar el mundo, por algún lado hay que empezar. Por ejemplo, por los himnos. Los himnos nacionales están desfasados. Por lo general son demasiado solemnes, algunos hasta parece que inciten a la violencia. De la misma manera que las cosas no nos irían como nos van si los miembros del G-20 llevasen chándal, el panorama sería bien distinto si en lugar de intentar inflamar nuestros corazones con himnos belicosos y marciales, nuestros estados se identificasen con melodías más agradables y portadoras de valores pacíficos. Porque la música que corre por las venas de un país forja el carácter de sus habitantes casi tanto como el clima o la orografía de su territorio.
¿O es que no sería otro el orden mundial si en lugar de tener ese himno tan solemne y avasallador que tienen los Estados Unidos, tuvieran algo más espiritual que apelase al hermanamiento de las naciones?
O Italia. ¿Acaso no mejoraría su imagen si dejasen de usar el himno de Ferrari y adoptasen uno propio más acorde con su idiosincrasia?
El único país que podría tomarse como referente a seguir, seguramente a causa de la vastísima tradición de la poesía persa, es Irán, cuyo himno nacional incluye esos versos de insondable hondura que todos conocemos: “¿dónde Irán, sus alas a volar? [sic]”.
Para que todo esto se comprenda en su auténtica dimensión, propongo un ejercicio. Basta con imaginar el desfile del día de las fuerzas armadas. Y ponerle el himno nacional haciendo clic aquí. O si esa propuesta no triunfa, aquí va otra. ¿A que así costaría menos identificarse con la patria?
¿O es que no sería otro el orden mundial si en lugar de tener ese himno tan solemne y avasallador que tienen los Estados Unidos, tuvieran algo más espiritual que apelase al hermanamiento de las naciones?
O Italia. ¿Acaso no mejoraría su imagen si dejasen de usar el himno de Ferrari y adoptasen uno propio más acorde con su idiosincrasia?
El único país que podría tomarse como referente a seguir, seguramente a causa de la vastísima tradición de la poesía persa, es Irán, cuyo himno nacional incluye esos versos de insondable hondura que todos conocemos: “¿dónde Irán, sus alas a volar? [sic]”.
Para que todo esto se comprenda en su auténtica dimensión, propongo un ejercicio. Basta con imaginar el desfile del día de las fuerzas armadas. Y ponerle el himno nacional haciendo clic aquí. O si esa propuesta no triunfa, aquí va otra. ¿A que así costaría menos identificarse con la patria?
1 comentarios:
Totalmente de acuerdo Senil.. totalmente acertado el himno de Italia y de Iran...pero al de España..que quieres que te diga?
Necesitariamos algo más moderno y más acorde a la situación.
Yo voto por esta...el título lo dice todo. "lógico que salga mal" (Manos de Topo)
http://www.youtube.com/watch?v=GyXb57ZbhRM
Publicar un comentario en la entrada