domingo, marzo 29, 2009

INT. JAMÓN CANARIO -NOCHE


Margarita y un chico han dado los últimos bocados a sus respectivos bocadillos. En la mesa de al lado, un nutrido grupo de veteranos aduladores del punk-metal conmemora a gritos los tiempos en los que eran llamados “tribu urbana”. “Tronco”. “Birra”. “Farlopa”. Margarita coge la jarra y llena los vasos de ambos. Entre los dos se ha instalado un silencio que no es incómodo. Al cabo de un rato…

CHICO
Margarita, ¿te puedo quitar los poros de las tetas?

MARGARITA
No es momento ni lugar para que
me hables del tiempo y del espacio.

Justo entonces, el móvil de Margarita emite un quejido en dos tiempos. Ella da un sorbo a su cerveza y luego lee el mensaje:

MENSAJE:
Atentamente, Yago.

CHICO:
[Ensimismado]
A mí en los gimnasios me miran mal.

MARGARITA:
[Volviendo a bloquear el teclado de su móvil]
Estamos tan acostumbradas a que seáis desagradables.

Otra vez se hace el silencio. Los amantes del punk-metal cantan cumpleaños feliz, en la versión de Parchís. Frente a Margarita, el chico tiene la mirada perdida en un atardecer que existe sólo en su cabeza.

CHICO:
Ya no hay mujeres como las de antes.
Quizá, en la República Checa…

TÍTULOS DE CRÉDITO

jueves, marzo 26, 2009

Conversaciones que cansan I

Pues tú estás ahí tan tranquilo, ¿no?, comiéndote unas nueces con miel, que son una de las cosas mejor inventadas del universo (junto con los imanes para no tener que agacharse a recoger las bolas de petanca). Y entonces llega alguien y…

—¿Sabías que las nueces con miel son afrodisíacas?

… te jode el momento.


Normalmente suele ser gente solícita, dispuesta a informar e interesada en tu dieta. Nunca desperdician una ocasión de ponerte al corriente de las propiedades de ciertos alimentos para levantar el espíritu (que no sé si es lo mismo que ponerlo duro).

—¡Uy, la canelaa! ¡Ten cuidado, que la canela es afrodisíaca!

Además, en el fondo tampoco les importa demasiado lo que haya en tu plato. Tienen recursos para todo. Cuando no es la canela, es el chocolate, el champán o las ostras. ¡Incluso el apio y el ajo son afrodisíacos!

—Pueees, dicen que el aguacateee es afrodisíaco, ¿lo sabías?

No. No lo sabía. Y además en este instante lamento que afrodisíaco no termine en –ulo o en –inco. Porque si esa gente cansa, no es porque aporten información, es por el tonillo que gastan, intentándoselas dar de picarones.

—¡Uuuuuyyy, fresas con nataaa! ¡A ver qué vas a hacer tú esta nocheee!

Y eso mismo es lo que te gustaría saber. A ver qué es lo que vas a hacer esta noche, porque hoy no hay liga, ni champions, ni copa del rey, ni España de basket. Es uno de esos días. Así que terminas paseando por la ciudad con las manos en los bolsillos del chándal, que son tus bolsas de marsupial, como si más que hacer los pasos los fueses deshaciendo. Así que cuando te vas a dar cuenta estás ante un escaparate —que no es un escaparate cualquiera, sino el de una tienda de lencería—, donde sin darte cuenta te has quedado parado y miras a las maniquís como si estuvieses a punto de invitarlas al cine o a bailar. Es entonces cuando por fin regresas a ti mismo y te das cuenta de que, efectivamente, los pesados tenían razón. Por supuesto que el apio es afrodisíaco. Y el azafrán. Y el jazmín. Y las fresas con nata de los chinos. Todo es afrodisíaco. Es más, en el estado en que estás hasta un bocadillo de fabada sería afrodisíaco.

El enigma, si es que lo había, está ya resuelto, lo cual no quita para que la próxima vez que alguien mencione esa palabra, aunque solo sea para darte el gusto, le digas que se meta el aguacate, las ostras, la botella de champán y las fresas por el culo, con lo cual, sin haberlo pretendido, lo mismo constate que, en efecto, todos los bienes del señor son afrodisíacos y que el secreto consiste únicamente en aplicarlos de la forma adecuada.

jueves, marzo 19, 2009

Los calvos, los chinos y la teoría del doble


Lo que está de moda ahora en literatura es hacer listas. Yo he hecho la mía propia. La lista de la gente a la que alguna vez me han dicho que me parezco:


Cuando era gordo y tenía pelo:

-A Carlos Goñi
-Al primo de alguien


Cuando ya no era gordo pero todavía tenía pelo:

-A Víctor Fernández
-A Willy Toledo
-Al primo de alguien


Cuando ni era gordo ni tenía pelo:

-A Andre Agassi
-A Michael Stipe
-A Bruce Willis
-A Ben Kingsley
-Al calvo de Telecinco
-Al otro calvo de Telecinco
-Al primo de alguien


Tras largas horas de reflexión y de observación de mi lista, he llegado a las siguientes conclusiones:

a)Los calvos somos como los chinos, todos iguales. ¿Acaso alguien ha visto alguna vez el entierro de un calvo?

b)Se reafirma la teoría del doble. En algún lugar del planeta hay un ser que es exactamente clavado a mí. El primo de alguien.

sábado, marzo 14, 2009

No importa el tamaño cuando se es grande de verdad

Estas son las típicas cosas a las que se oponen los foros de la familia y la gente que se peina con raya. Un hombre sin pareja, ex surfista frustrado para más señas, haciendo de padre soltero de una niña. Historias así prueban que todavía existen demasiados prejuicios. Todo porque Steve Smith, además de padre soltero, es tatuador de profesión. Ahora que ya tiene trece añitos, la niña es campeona de Estados Unidos de jiu-jitsu en categoría sub 17, se merienda a chicos y a mujeres de más peso y edad y de mayor quiere dedicarse a la lucha extrema. Y todo gracias a su padre, para que después digan.




Kimberli Smith entrena todos los días de la semana y en lugar de Cola Cao bebe una cosa que se llama Muscle Milk y que seguramente no estaría autorizada en el Tour de Francia. Cuentan sus admiradores que no importa el tamaño cuando se es grande de verdad. En uno de los torneos que ha ganado tuvo que superar a una entrenadora de judo de 32 años y también a una cinturón azul que pesaba 78 kilos, cuando ella estaba en 43.

Pero que nadie piense en Kimberli como un pequeño monstruito. A pesar de tener que entrenar todos los días de la semana, le gustan mucho los animales y en el colegio sacó la mejor nota en la feria de ciencias con un proyecto sobre la inflamabilidad de los productos del hogar. Ya la llaman “Krossface Killer”, pero Kimberli en el fondo no es más que un ser humano al que se le da muy bien una cosa: atenazar a otros seres humanos en el suelo hasta que no se pueden mover.

miércoles, marzo 04, 2009

Hay otros mundos, pero están en este



Antes de entrar en materia, me gustaría reflexionar acerca de la rima:

Baila mi rumba, tarumba.
Baila con gracia, que tumba.


Una vez reflexionado con todo el cuerpo, lo que no se me quita de la cabeza es una serie que hacen en Canal 9 que se llama L’alqueria blanca. Será porque últimamente vivo en prosa y también porque me acabo de enterar de que esa serie existe. Resulta que, por si no tuviera suficiente con existir, es líder de audiencia y que el éxito de público que tiene es tan grande que sacaron el dvd a la calle y se agotó en cuestión de días; lo volvieron a sacar y se volvió a agotar. Y así hasta no sé cuántas ediciones que llevan ya. La pregunta a la que todo esto conduce es cómo he podido vivir tanto tiempo en la ignorancia de un fenómeno que tiene tanto éxito de masas. Esto también lo he estado pensando con todo el cuerpo, hasta que se me ha ocurrido que vale, que a lo mejor yo no tengo ni puta idea de L’alqueria blanca, pero seguro que hay muchos de los espectadores de esa serie que no saben lo que es un blog y que además pueden vivir tranquilamente sin entrar una sola vez en este (aquí hay una rima, cuidao, el subconsciente es una maravilla).

O sea, que a pesar de ocupar el mismo espacio, los espectadores de esa serie y los seres del planeta chandaliano nunca interactuamos; nuestras vidas transcurren en paralelo sin llegar a cruzarse más que en ocasiones puntuales. Y aun en caso de hacerlo, por lo general somos invisibles los unos a ojos de los otros. Sospecho que es así como deben de funcionar el universo y las dimensiones. O sea, que en lugar de haber múltiples realidades diferentes, lo que hay es una sola hecha a base de capas superpuestas. Todo lo que es, está en el mismo sitio, pero no se ve. Por eso no vemos a los fantasmas o ignoramos lo que pasará o recordamos el pasado en lugar de verlo. Por eso, aunque la busco, no me encuentro nunca con Ariadna.

Y para finalizar, una poesía:
Vamos juntos hasta Italia,
quiero comprarme un jersey a rayas.
Pasaremos de la mafia,
nos bañaremos en la playa.

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